El mundo actual es producto de la Guerra del Pacífico, tanto o más que la de Europa, y, por tanto, del ataque del 7 de diciembre de 1941. A pesar de que las historias de la II Guerra Mundial suelen centrarse en el continente europeo y, sobre todo, en la perspectiva estadounidense ―en buena medida, gracias a Hollywood―, una mitad entera del Globo ―y la mitad de su población― padeció la guerra durante mayor tiempo y con peor intensidad que las potencias occidentales. Más aún, fue el 7 y 8 de diciembre de ese año, cuando Japón atacó a los estadounidenses en Hawái y desató su propia Blitzkrieg que la guerra se tornó, verdaderamente, mundial.