La historia está llena de países poblados por otros. Los extraños, los ajenos, los señalados. El territorio se ajusta a las necesidades de los hombres, se modula según sus exigencias. Las cronologías vitales se entrelazan hasta formar una telaraña: el mundo cotidiano puesto al servicio de la historia. Mathilde es una niña alsaciana que ha vivido sus primeros años entre hambre y esvásticas. Amín es un joven marroquí envuelto en una guerra ajena, utilizado como soldado, carne de mártir para una patria negada. Pero la guerra acaba y Francia es liberada. Ambos se conocen y juntan sus vidas, a pesar de sus orígenes, a pesar de sus diferencias.