Abel vive en un faro con su viejo padre y su madre alcohólica. Se pasea por el muelle viendo los barcos que descargan sus productos en el muelle. A veces se sube a una lancha y rema sin rumbo definido, a veces hace travesuras junto con Olga, de la que siempre permanecerá enamorado. Su madre muere. Él se va a Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda, trabaja en una serrería, estudia para ser marinero, abandona los estudios, se casa y tiene un hijo, y luego regresa a su pueblito en Noruega, a orillas del mar. Su padre muere y se va a vivir a un cobertizo viejo y polvoriento. Abel va y viene, como los barcos que descargan sus productos en el muelle. Nadie sabe por qué lo hace, por qué abandona todo y luego regresa, como si nada hubiera pasado. La gente lo mira y se pregunta cuándo sentará cabeza, cuándo se convertirá en alguien por fin