La dicotomía reduccionista pornografía/erotismo se resquebraja ante la imaginación, el ingenio, la creatividad y la curiosidad de autores que trasgreden el decoro para responder a la demanda del público. La pregunta sobre los límites de la representación sexual no debe detenerse en el contenido moral de las imágenes o de las palabras, sino indagar sobre la función que desempeñaban en su contexto original. ¿Hasta dónde se remontan las representaciones del placer en la historia de la humanidad? ¿Cuál es la relación entre erotismo y deseo? ¿Qué lógica subyace a la apropiación de imágenes eróticas a lo largo de los siglos?