Mercado del arte: entre economía, cultura y estatus

Por Laura Castillo*

El mundo del arte es un inmenso espacio, a la vez etéreo e interconectado, en el que agentes de todo tipo ofrecen y demandan, compran y venden e incluso, a veces, roban y estafan. A pesar de que a los ojos de los mortales parece un ámbito exclusivo para snobs o especialistas, en realidad se trata de un espacio muy diverso en el que conviven todo tipo de personas e instituciones. Ferias como Zona Maco y las galerías que encuentras en cada esquina de la Condesa y la Roma nos hacen preguntarnos: ¿cuál es la diferencia entre estos lugares y los museos tradicionales? ¿Por qué tengo que sacar una cita para observar un móvil colgante o un lienzo lleno de colores sin forma? ¿Por qué se pagan millones de dólares por un simple cuadro?

Como todo en la vida acelerada del siglo XXI, el arte tiene un componente comercial: su propio mercado. Este mercado establece el valor monetario de las obras y artistas, así como las tendencias y posiciones dominantes a nivel mundial. Pero ¿qué es y cómo funciona este mercado? El mercado del arte es singular por tres razones: primero, por ser el lugar en el que, además de intercambiar bienes por dinero, se intercambia experiencia, reputación y conocimiento. En segundo lugar, destaca que el arte es un bien cuya demanda aumenta conforme aumenta el precio, además de que funciona como señal de estatus y prestigio ante la sociedad. Y finalmente, se trata de un mercado sumamente opaco: se estima que 50% de las transacciones son privadas, por lo que solo se conocen a ciencia cierta las que ocurren en casas de subastas, galerías y ferias de arte. 

¿Quiénes mueven el mercado del arte?

En el mercado del arte hay agentes de todos los tamaños y sabores. Los principales son los artistas, que producen el bien o producto, en este caso, la obra de arte; luego están los comerciantes de arte o dealers; finalmente están las ferias de arte, casas de subastas, museos y coleccionistas. 

¿Dónde se compran y venden más obras de arte? 

Si analizamos el mercado geográficamente, nos damos cuenta inmediatamente de que hay tres grandes centros en la actualidad: Estados Unidos, China y Londres, por orden de tamaño. Uno pensaría que Europa sería preponderante, y lo era, pero a principios del siglo XX la concentración de la riqueza en Estados Unidos favoreció una expansión del mercado hacia Norteamérica. China, por su parte, ha ganado posición dominante a partir de la crisis de 2009, cuando, gracias a los agentes chinos, el mercado del arte se pudo recuperar. Londres se ha mantenido como el centro de intercambio de obras de arte en el continente europeo.  

¿Cómo se clasifican?

El mercado del arte se puede analizar por sus tres grandes categorías de venta: la de grandes maestros, que comprende obras desde finales del siglo XV hasta el XIX; el arte impresionista y moderno de los siglos XIX y XX; y el arte contemporáneo y de posguerra, que comprende obras desde 1940 y, en algunos casos, de 1970 a la actualidad. Algunos también manejan otras categorías como arte latinoamericano, africano o de Medio Oriente, dependiendo del lugar y el contexto. 

¿En cuánto se venden?

Al analizar el mercado por precio, lo podemos dividir en cuatro segmentos: el inferior, que consiste en arte que se vende por debajo de 100,000 dólares (algunos por debajo de 50 mil); el medio, que se vende por menos de 1 millón de dólares; el alto, por arriba del millón de dólares; y finalmente, el segmento ultra alto, que abarca obras que se venden en cientos de millones de dólares. Este último segmento nació a partir de los precios exorbitantes de obras como el Tríptico de Lucian Freud de Francis Bacon, en 2013.

Momento de la subasta de Salvator Mundi, atribuido a Leonardo da Vinci.(https://elpais.com/cultura/2017/11/15/actualidad/1510749174_422089.html)

¿Cómo se compran y venden?

Los canales de compraventa se pueden dividir en mercado primario, secundario y de subastas. El mercado primario es en el que la obra es adquirida por primera vez por un dueño distinto al artista, es decir, que la obra entra por primera vez al mercado; puede tratarse del artista que vende directamente su obra a una galería o casa de subastas (son los casos más raros). El mercado secundario es cuando la obra pasa de manos de un dueño a otro, es decir, que se “revende” la obra. Por último, tenemos el mercado de subastas, donde la obra es consignada ya sea por un coleccionista o una galería y vendida al mejor postor. Las principales casas de subasta en el mundo son Christie’s, Sotheby’s y Phillips. 

¿Qué papel tienen los museos?

Los museos son los validadores del mercado: todo artista aspira a un lugar en la historia del arte, así como espera que su obra sea catalogada con “calidad de museo”. El mercado “acepta” una obra o artista y, por lo tanto, su precio sube, cuando se le reconoce “oficialmente”, en otras palabras, cuando una institución le da el visto bueno o un museo la acepta en su colección.

Un caso representativo de esta relación estrecha entre el mercado y el museo es el Salvator Mundi, de Leonardo Da Vinci, subastado en 2018 por 450 millones de dólares, récord máximo de precio martillo —es decir, la cifra pujada ganadora de la subasta, sin contar la prima que el comprador paga por adquirir la obra. Lo curioso del caso es que no era muy clara ni la atribución ni la procedencia del cuadro; sin embargo, la National Gallery de Londres lo incluyó en una exhibición del corpus de Leonardo, lo que le dio el sello institucional y despejó cualquier duda sobre su atribución. Este evento favoreció un aumento descomunal en los interesados por tratarse del “último Leonardo” y una competencia ardua por su adquisición en Christie’s. 

Pero ¿qué ha pasado con el Salvator Mundi?

Nombrado por muchos “la Mona Lisa masculina”, este cuadro fue adquirido por el príncipe de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman, y su objetivo era mostrarlo como pieza central del Louvre Abu Dhabi. Sin embargo, hasta ahora la obra no está exhibida ni siquiera como pieza complementaria. Resulta que se desató una controversia cuando una investigación científica exhaustiva, conducida por el Louvre de París, concluyó que Leonardo solo contribuyó al cuadro, lo que impide que su autenticidad sea confirmada. El gobierno saudí trató de negociar —sin éxito— con el consejo directivo del Louvre para que la pieza se presentara en el catálogo como un auténtico Leonardo, pero ante la firme negativa de los franceses decidió no exhibirla. Se desconoce su paradero actual, pero lo más seguro es que esté en la colección privada del príncipe saudí. Toda la controversia se puede conocer en el recién estrenado documental Savior for Sale: The Story of Salvator Mundi de Antoine Vitkine.

¿Cuánto vale el mundo del arte?  De acuerdo con el informe 2021 de Art Basel, el mercado del arte tuvo un valor de 50 mil millones de dólares en 2020, aun a pesar de que su valor cayó 22% en 2019. Hablamos de un mercado enorme, cuyo valor es impulsado principalmente por las ventas en los segmentos alto y ultra alto, así como obras pertenecientes a la categoría de arte contemporáneo y de posguerra. Puesto en perspectiva, 50 mil millones de dólares es más que el PIB de Azerbaiyán en 2019 (48 mil millones de dólares) y es casi 3.5 veces el PIB de Haití en ese mismo año (14.3 mil millones de dólares). Es decir, en términos económicos, el mercado del arte vale lo mismo que un país pequeño, pero son los engranajes secretos, actores millonarios y enigmas estéticos detrás de estas cifras lo que hacen de este mercado un fenómeno tan peculiar.

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*Estudió Relaciones Internacionales en el ITAM y continuó sus estudios en Dinámicas del Mercado del Arte en el Sotheby’s Institute of Art y en Estudios de Arte en la Universidad Iberoamericana. Tiene experiencia en telecomunicaciones y en el sector sin fines de lucro. Cree en el enorme poder de la cultura para difuminar fronteras. Es una asidua visitante de museos y le encanta aprender idiomas. “El amor, como el arte, devuelve la proporción exacta de la emoción que se le pone: uno encuentra lo que busca.” – Tina Modotti