Se viene una fuerte recesión económica, ¿qué hacemos?

Se avecina una recesión económica en México y no sabemos qué esperar del gobierno. Se nos dice que habrá más desempleo y que muchas empresas bajarán sus ventas — que muchas, incluso, tendrán que cerrar. A los ciudadanos nos esperan golpes cuya fuerza dependerá, en gran medida, de nuestros ahorros y fuentes de ingreso. La fuerza de los golpes no será igual para todos. Las familias más pobres y con ingreso medio serán las más afectadas, pues dependen de salarios en industrias que reaccionan con recortes al personal (manufacturera, automotriz, etc.). Dicho sin rodeos, habrá más pobreza en nuestro país.

Las recesiones económicas son parte del mundo moderno. Sólo en los últimos treinta años hemos presenciado varias: México en 1994, el sudeste asiático en 1997, Argentina en 2002 y hasta una crisis global en 2008. A pesar de la experiencia, seguimos dudando cómo deben de enfrentarse. ¿Qué tendría que hacer el gobierno? ¿Qué ha servido en otros casos?

En este número te explicamos lo mínimo que debes de saber sobre la crisis económica que viene. Te explicaremos quiénes serán más afectados y qué alternativas tiene el gobierno para aminorar sus efectos.

Trabajo litográfico .Homenaje a José Guadalupe Posada por Héctor Morales (2013). Créditos: Héctor Morales. Extraído de: https://hectormoralesprints.blogspot.com/2013/08/homenaje-jose-guadalupe-posada.html

Los puntos clave del tema

Primero las definiciones. Una recesión económica sucede si la economía se contrae durante más de seis meses, si dicha contracción es profunda y si salen afectados la mayoría de los sectores productivos. En México aún no estamos en este punto y tendremos problemas para obtener indicadores oficiales, porque el INEGI canceló temporalmente las encuestas presenciales. Pero la mayoría de los pronósticos especializados apuntan a que vamos hacia allá. Por poner un ejemplo, México ya perdió 500,000 empleos formales por la pandemia, casi los mismos que se perdieron en el país durante toda la crisis económica global del 2008. Para ponderar cómo nos afectará esta vez, tenemos que tener en cuenta lo siguiente sobre nuestro país:

  • La economía la mueven las pequeñas empresas. Por cada empresa grande existen casi 360 que son micro, pequeñas o medianas. Estas últimas emplean a 8 de cada 10 trabajadores formales y generan el 42% del Producto Interno Bruto (cifras de 2018).
  • El empleo informal es enorme. Se estima que 1 de cada 2 empleos generados corresponde a este sector. Así, gran parte de la población mexicana carece de seguridad social y otros derechos laborales, lo que podría empeorar su situación.
  • Hay mucha desigualdad en la distribución de los salarios. Con un ejemplo sencillo: supongamos que todos los salarios del país son un pastel que distribuimos entre 10 personas. En México, 2 de estas personas recibirán la mitad del pastel para sí, 3 poco más de un tercio del pastel y las 5 restantes recibirán sólo un quinto del total para repartírselo entre todas. Así, la mayoría de los desempleados tendrán que enfrentar la crisis con salarios ya de por sí bajos.

Es decir, si nuestro país va a enfrentar una recesión económica, es prioritario tener un plan para apoyar a las pequeñas empresas y a los asalariados. Más allá de los antagonismos ideológicos, las cifras indican que, en México, ayudar a los pequeños empresarios es apoyar a los trabajadores. ¿Cómo podría hacerlo el gobierno?

Cómo enfrentar la crisis

Los gobiernos tienen herramientas para evitar que la caída sea profunda y prolongada. De no usarlas, más personas y familias se enfrentarán a dificultades como menor consumo de alimentos, menor acceso a la educación y servicios de salud más saturados. También hay indicios de que la delincuencia seguirá aumentando.

Aunque no hay dos recesiones iguales, los economistas han identificado medidas para aminorar sus efectos. El objetivo es aumentar la demanda agregada de bienes y servicios, es decir, que la gente gaste más. Sin consumidores de los productos que fabrican, todas las empresas se paran. Listamos algunas propuestas de corto plazo, según Paul Krugman:

  • Expandir los créditos. Las pequeñas empresas necesitan dinero para seguir operando durante la pandemia, pues solo así podrán mantener a sus empleados. ¿Cómo hacerle para que los bancos les presten dinero más barato? El Banco de México (BANXICO) tendría que bajar la “tasa objetivo” y generar así menores intereses en los préstamos. Esto ya arrancó. A finales de abril BANXICO cambió la tasa de 6.5% a 6%, y es probable que siga bajando. Idealmente, esta expansión de créditos iría de la mano de formación y acompañamiento institucional para los pequeños empresarios.
  • Posponer el pago de impuestos y reducirlos temporalmente. El sector privado del país empujó esta solicitud, pero fue rechazada. En un “mundo ideal” con los impuestos diferidos se podrían retener más empleos. Sin embargo, se corre el riesgo de que este dinero sea ahorrado por los trabajadores y no gastado, lo que no abona al propósito inicial de gastar más. La medida debe ser temporal para que no se dispare la deuda pública — el gobierno también necesita de recursos para seguir operando.
  • Aumentar el gasto gubernamental. Este punto es polémico, pero el gobierno podría empujar la economía hacia adelante si crea nuevas obras públicas en las regiones prioritarias y contrata empresas locales. Para que esto funcione, el gasto tendría que ser muy grande, quizá cercano al 5% del PIB. Se trata de hacer proyectos que impacten las cadenas productivas esenciales del país y levanten a las pequeñas empresas. No es momento para la austeridad.
  • Atraer a la inversión privada. El gobierno actual no ha aceptado las peticiones del sector privado organizado (las cámaras empresariales). Esta tensión ha generado una caída importante en la inversión, lo que ha parado la creación de nuevas empresas. Habrá que recomponer las relaciones y dar confianza de que en México se puede invertir con buenos resultados.

No hay que darle muchas vueltas. Lo que genera una crisis es que dejamos de aprovechar la fuerza de trabajo que ya estaba activa. El COVID-19 nos mandó a casa y nuestro conocimiento, talento y esfuerzo dejaron de tener el empuje que solía tener dentro de la economía formal. El gobierno tiene herramientas para modificar esta situación y a todos nos conviene que las use con rapidez. ¿Cómo lo hará?

Muchas gracias por leernos. Gran semana.

* Benjamín Castro, Lic. en Ciencia Política (ITAM)
* Rodrigo Huesca, Mtro. en Políticas Públicas (Universitat Pompeu Fabra — Johns Hopkins University)

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