La nueva Ley de Amnistía o cómo cambiar leyes de forma exprés

Lo hemos visto siempre: leyes aprobadas a vapor cuando la atención pública está distraída. Los casos suelen ser cínicos y tristemente pintorescos. Van desde el clásico aumento salarial durante las vacaciones navideñas y las votaciones coordinadas mientras vemos los partidos del mundial de futbol, hasta la adición de “letras chiquitas” a las normas cuando la naturaleza ruge con ciclones, huracanes y sismos. La última novedad es… lo adivinaron, el Coronavirus. Los legisladores olvidaron a “Susana Distancia” y se reunieron para aprobar una ley que ––señalan algunos expertos–– excarcelará a ciertos delincuentes. Las crisis permiten cambios que en circunstancias normales serían rechazados por su impopularidad; los políticos se fían de que nuestra memoria es corta y nuestra atención está en otros asuntos.

Aprovechamos la reciente aprobación de la Ley de Amnistía para matar dos pájaros de un tiro: desglosarte el proceso legislativo en general y advertirte sobre los cambios que se acaban de realizar.

Senado de la República. Créditos: El Congreso de la Unión en la Historia. Extraída de http://biblioteca.diputados.gob.mx/janium/bv/ce/lxiii/cong_un_hist_lxii.pdf

Los puntos clave del tema

Imaginemos que eres tú quien quiere crear una nueva y polémica ley federal. ¿Cómo le haces? Primero, elige una de estas cuatro vías que te permitirían hacerlo:

  • Hazte presidente de la República.
  • Hazte senador o diputado.
  • Consigue que la legislatura de tu estado presente la ley.
  • Escríbela como ciudadano de “a pie” y consigue las firmas del 0.13% de la lista nominal de electores (aprox. 115,000).

Ahora preséntala a una de las dos Cámaras, ya sea la de diputados o senadores. Allí adentro, tu iniciativa se discutirá por distintas comisiones — grupos de legisladores enfocados en un tema (e.g. Medio Ambiente, Justicia, Energía, etc.). Quizás le hagan ajustes y la aprueben; quizás solo la desechen. Si sólo la ajustan, ¡felicidades! Ahora tiene que ser votada por todos los legisladores de la Cámara en que te encuentras; la revisarán punto por punto y decidirán qué quitan, cambian o dejan.

Si la mayoría aprueba esta nueva versión, se manda a la Cámara que faltaba, la revisora, que básicamente hace lo mismo: cambia de manos, se quitan cosas, se cambian y se dejan otras. Cuando las dos Cámaras la aprueban, la envían al presidente de la República para que la firme y se convierta en ley. Bien llevado a cabo, el proceso entero puede durar varios años. Y esto es entendible, pues son normas que rigen el comportamiento de toda la sociedad. Ahora que conoces cómo se hace una ley, ¿cómo logras que se apruebe de forma exprés? Asegúrate de tres cosas:

  • “Plancha” la votación antes de presentarla. Ten mayorías en ambas Cámaras. Si tu partido ya lo logró (como MORENA), ¡ya la armaste! Si no, haz alianzas y prepárate para cuando te las cobren.
  • Vende “gato por liebre”. Sé ingenioso para que la opinión pública avale lo que propones. Así le hicieron con la Ley de Amnistía. “Defenderemos a la gente ‘humilde’ y a las mujeres encarceladas por abortar”, dijeron. “Mejoraremos la impartición de justicia para los grupos más vulnerables”. Oh, sorpresa, parece no ser todo el caso. Si bien la nueva ley contiene elementos positivos, como liberar a indígenas que no contaron con un traductor al ser procesados, también podría beneficiar a ladrones que no usaron armas de fuego (sí se valen los cuchillos) o que robaron en situación de pobreza.
  • Aprovecha cuando la crisis esté en lo alto. Procura ser sigiloso y agranda el ruido de otro tema. La Fase 3 del COVID-19 fue decretada el martes; la ley se publicó el miércoles. Los Senadores de MORENA argumentaron la necesidad de aprobar esta ley para descongestionar las cárceles y así proteger a los internos del contagio del virus. Es lógico que la atención esté en la pandemia y no en los documentos que expide el Poder Legislativo.

Ya sabes cómo hacerle. Ahora ve y cambia las normas que rigen a nuestra sociedad y por favor, no nos mandes publicidad cuando sean las elecciones.

El Congreso de la Unión en 1911. Créditos: El Congreso de la Unión en la Historia. Extraída de http://biblioteca.diputados.gob.mx/janium/bv/ce/lxiii/cong_un_hist_lxii.pdf

Ley de Amnistía, ¿qué se aprobó? ¿Todo es malo?

El documento oficial es de tres páginas. Con esta Ley podrían solicitar su liberación las personas que se encuentran encarceladas por las siguientes razones:

  • Delitos como el aborto, el robo simple y la venta minorista de drogas.
  • Delitos por presión de la delincuencia organizada.
  • Por faltas al debido proceso, como no tener un intérprete, si se trata de un indígena.
  • Por delitos cometidos cuando el culpable está en situación de pobreza, discapacidad o extrema vulnerabilidad.

No todo está mal, con nuestro sarcasmo queremos enfatizar el riesgo de aprobar leyes en un tronar de dedos. Hay que ponderar bien sus efectos y evitar aprobaciones precipitadas sólo para cumplir promesas de campaña. Ahora bien, la Ley de Amnistía aplicará únicamente a las personas que están en una cárcel federal; por esto, el gobierno quiere que todos los estados la repliquen. Dado que más del 80% de los encarcelados se encuentran en una cárcel estatal, solo una minoría se verá beneficiada y, por ende, no se lograrán los objetivos de descongestión antes mencionados. ¿Para qué la aprobaron entonces? Compártenos tu visión respondiendo a este correo o en redes, pues ese es el tema a discutir públicamente.

Muchas gracias por leernos. Gran semana.

* Benjamín Castro, Lic. en Ciencia Política (ITAM)
* César Damián, Lic. en Derecho (ITAM) y Mtro. en Seguridad Nacional (CESNAV)

Autor

  • Licenciado en Ciencia Política (ITAM) y Director Editorial de Mínimo Necesario. “Sólo tu corazón caliente, /Y nada más. / Mi paraíso, un campo / Sin ruiseñor / Ni liras, / Con un río discreto / Y una fuentecilla.” — Federico García Lorca.

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