Consecuencias políticas del COVID-19

No es prudente escribir en medio de la tormenta, pero aquí lo haremos. Mucho se ha dicho de los estragos que generará la crisis sanitaria en la economía y la salud pública; poco, casi nada, de sus implicaciones sociales y políticas. Acaso se juzgue como un tema espinoso que podría dividirnos en un momento donde debemos coordinarnos y solidarizarnos. ¿Para qué discutir ahorita? Sin embargo, hay que reconocer que, por primera vez desde las pasadas elecciones presidenciales, se percibe un humor social distinto. Estamos desconcertados y es momento de pensar el rumbo que tomará nuestra nación.

En este número te explicamos lo mínimo que debes de saber sobre las consecuencias políticas de la pandemia en México. Se aproximan cambios importantes que juntos sabremos sortear.

Doctores estadounidenses realizan pruebas para medir sintomatología del COVID-19. Créditos: Misha Firedman — Getty Images. Extraída de https://www.vanityfair.com/news/2020/03/the-front-lines-of-the-covid-19-war-are-in-the-worlds-media-capital.

Los puntos clave del tema

Son tres los cambios concretos que vislumbramos. Los primeros dos van en la línea de lo usual: modificaciones en la distribución del poder. El tercero se develará al pasar la crisis y su dirección es incierta. Vamos uno por uno.

  1. Pérdida de credibilidad en el discurso transformador de la “4T”. Nosotros cuestionamos la noción misma de “cuarta transformación”. ¿Dónde está? ¿Qué se transformó? Estas dudas son genuinas, no críticas sin más; el tiempo nos dará respuestas concretas. Sin embargo, con la perspectiva negativa de PEMEX, la continuidad de los mega-proyectos federales (tren, aeropuerto y refinería) y la inefectiva reducción de la desigualdad económica, crecerá el escepticismo público frente a la idea de que experimentamos una transformación política que mejorará nuestro país. Si consideramos que más del 70% de los mexicanos piensan que el gobierno ha manejado inadecuadamente la crisis, es razonable esperar una caída en la popularidad del presidente (ver comparativo entre países en la Gráfica 1).

Esta no es toda la historia, recordemos que gran parte de la población cree en la efectividad de los programas sociales del gobierno. Se han distribuido más de 20 millones de apoyos de distinta índole, lo que garantiza una base de apoyo para el presidente. No es un tema menor. Además, las medidas de confinamiento cuentan con un bajo apoyo entre el electorado “de izquierda” — afín al presidente — y con un mayor aval entre el “de derecha”. Parece que incluso en el manejo de la crisis tenemos perspectivas políticas encontradas. ¿Qué pesará más? Conoceremos la respuesta conforme se vayan aclarando tres aspectos: la magnitud y la duración de la crisis de salud; la velocidad de recuperación de cadenas de suministro en EE.UU. y de las empresas mexicanas; y la eficacia de la respuesta gubernamental en los próximos meses.

Gráfica 1. Resultados por paísa la pregunta: ¿piensas que la reacción del gobierno de tu país a la crisis del Coronavirus es apropiada, extrema o insuficiente? Entre más a la derecha de la gráfica, la reacción se considera más insuficiente.

Datos de Fetzer, Thiemo, et al. “Global Behaviors and Perceptions in the COVID-19 Pandemic.” PsyArXiv, 16 Apr. 2020. Web. https://covid19-survey.org/results.html

Hay un elemento adicional: la “4T” no tendrá el dinero suficiente para su proyecto nacional. Con la caída en los precios del petróleo y la desaceleración económica acentuada por el COVID-19, las arcas públicas se verán seriamente reducidas. Esto llevará a una disyuntiva crítica. Imaginamos a algún asesor presidencial planteándola así:

–“Señor Presidente: o mantenemos la disciplina fiscal (no endeudarnos) o perdemos las elecciones de 2021. ¿Qué hacemos?”

Que cada quien imagine la respuesta que dará ejecutivo federal.

2. Más conflictos, por lo menos, en tres frentes:

a. Descoordinación entre gobiernos federales, estatales y municipales. Cada gobernante está buscando colgarse la medalla de haber combatido el Coronavirus con éxito. Esto es peligroso; genera que los esfuerzos vayan en distintas direcciones, haciéndose más inefectivos.

b. Desgobernanza. Empezamos a ver protestas focalizadas, saqueos y manifestaciones de enojo (incluso hacia médicos y enfermeras, ¿cómo se lo explican?). No esperamos que, como dicen algunos, “las cosas se descontrolen”; pero podrían acentuarse los problemas en lugares con historial conflictivo.

c. Mayor polarización. En Ciencia Política se utiliza el término “clivaje” para denotar las divisiones entre votantes respecto a un tema en particular. Esperamos que se acentúe el clivaje que divide a la población en ricos y pobres. ¿Por qué? El virus fue traído al país por personas con posibilidades de viajar al extranjero y la consecuencia de su “estilo de vida” está afectando a todos los estratos sociales. También puede haber descontento hacia los empresarios (“los ricos”) si hay despidos masivos, frenos en la inversión y fuga de capitales. Es una hipótesis.

3. Opacidad y culpas. No hay que perder de vista que las crisis son frecuentemente utilizadas para despilfarrar; se abusa de las adjudicaciones directas, hay gastos desproporcionados y se abren nuevas ventanas para la corrupción. Ya hay algunos indicios de esto. También veremos la inauguración de un nuevo proceso de culpas. Se cuestionarán las condiciones de gobernanza previas (el estado las instituciones de salud); el rol de los medios de comunicación: “¿han informado bien o se han dedicado a amedrentar?”; y se agregarán nuevos rostros al séquito que el presidente llama “los conservadores”, acaso algunos empresarios que hayan reducido salarios o despedido a personal. Cuando pase la tormenta, habremos de exigir que se rindan cuentas de cada uno de estos aspectos. Hasta entonces conoceremos el saldo.

El último trago

La pandemia ha inaugurado en muchos de nosotros un cuestionamiento activo sobre el rol de la política en nuestras vidas. Si bien todos reconocemos que los gobiernos ineficientes nos perjudican, hay una nueva pregunta de fondo: ¿hasta donde debe llegar el Estado para salvaguardarnos? ¿Estamos dispuestos a sacrificar nuestras libertades aunque sea durante un periodo? Vemos protestas en España, Italia y EE.UU. contra las políticas de confinamiento obligatorio; no es claro dónde están los límites. Hay otras reflexiones: ¿qué tipo de personas queremos en “el poder”: técnicos, políticos profesionales o personas que entiendan nuestros sentimientos? No lo tenemos claro y por eso nos mantenemos en desacuerdo. En las redes sigue latente el conflicto; la crisis no ha apaciguado nuestras diferencias.

Estamos confiados en que, a pesar de todo, saldremos de esto con fuerzas renovadas. Muchas gracias por leernos. Gran semana.

Autor

  • Licenciado en Ciencia Política (ITAM) y Director Editorial de Mínimo Necesario. “Sólo tu corazón caliente, /Y nada más. / Mi paraíso, un campo / Sin ruiseñor / Ni liras, / Con un río discreto / Y una fuentecilla.” — Federico García Lorca.

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